viernes, 18 de septiembre de 2015

Hora de irse

Intentar arreglar las cosas cuando ya todo esta mal es como cavar mas y mas profundamente tu propia tumba. Es como saltar de la cornisa del ultimo nivel del edificio mas alto. Es intentar sostener el cielo con las manos. Es imposible.

La parte mas difícil es juntar el valor para poder irte. El aceptar la derrota, el que ya no puedas hacer nada. Intentar irte con dignidad y salvarte a ti mismo.

Salvarte de lo que puedes llegar a ser si sigues ahí. Llega un momento en el que debes dejar de lado todo sentimentalismo y pensar en el bien personal. En el bien de los demás. En el ya no querer sentir mas dolor y ya no hacer sentir mal a los demás con tu patética existencia.

Nadie merece sufrir por otra persona, ni que le sean indiferente a su dolor. Y cuando la soledad es tu única compañía te vuelves justo lo que menos deseabas ser.
Cuando empiezas a temer de la persona en que te estas convirtiendo es hora de irse.

Hablemos de soledad

Sentada en cualquier mesa. Soy solo otra persona solitaria que deja enfriar un café mientras ve por la ventana sin ver nada en particular.
De vez en cuando recuerdo mi propia existencia y pido que cambien mi café por uno mas caliente.
Espero, sin esperar nada realmente.
Camino por las calles fingiendo tener un destino, así es como voy por la vida.

Ya no me queda nada mas que una rosa seca y cartas escritas a la carrera.
Y recuerdos. No uno lindo de despedida, que es lo que me temo. Simplemente te fuiste.
Y es que la vida sigue, no me esta esperando, no puedo quedarme siempre sentada enfriando cafés por toda la ciudad. Aquí es donde necesito ese empujón.

En mi mente ya no existe nada, solo tu.
Y necesito que te vayas de ahí también.