Vivimos una vida, tratando de fingir que somos felices o al contrario, buscarnos problemas y drama para sentirnos miserables. Agotando nuestra energía durante el día para solo llegar a casa y dormir, o quien sabe, tal vez buscamos algo mas en la noche para quedar sin fuerzas de nada mas y esperar a que el siguiente día llegue.
Cuando estas solo, a mitad de la noche y simplemente no lograste fingir estar bien durante el día, cuando no hubo ningún problema o hubieron demasiados, cuando en la noche tampoco tienes algo que hacer o algo que te distraiga, cuando no puedes hacer nada más... Ahí somos nosotros realmente.
Somos lo que somos cuando estamos solos. Por las noches, cuando no puedes dormir, cuando solo puedes quedarte acostado viendo el techo, cuando solo puedes hablarte a ti mismo, te das cuenta de que tan vacía esta tu vida.
Muchas personas dirán que eso no les pasa pero ¿lo han visto realmente?
La soledad de la noche, el frío que viene con ella, el no tener a nadie a tu lado a quien ver dormir, o tener a alguien ahí, pero que sea completamente ajeno a tu mente.
Sin pensar en el mañana, sin pensar el lo que paso durante el día, sin pensar en los planes ya hechos o las experiencias ya vividas.
No tenemos nada, nada mas que a nosotros mismos ¿y si también somos nada?
Tal vez eso tenga mas sentido, ¿no?
jueves, 22 de octubre de 2015
viernes, 18 de septiembre de 2015
Hora de irse
Intentar arreglar las cosas cuando ya todo esta mal es como cavar mas y mas profundamente tu propia tumba. Es como saltar de la cornisa del ultimo nivel del edificio mas alto. Es intentar sostener el cielo con las manos. Es imposible.
La parte mas difícil es juntar el valor para poder irte. El aceptar la derrota, el que ya no puedas hacer nada. Intentar irte con dignidad y salvarte a ti mismo.
Salvarte de lo que puedes llegar a ser si sigues ahí. Llega un momento en el que debes dejar de lado todo sentimentalismo y pensar en el bien personal. En el bien de los demás. En el ya no querer sentir mas dolor y ya no hacer sentir mal a los demás con tu patética existencia.
Nadie merece sufrir por otra persona, ni que le sean indiferente a su dolor. Y cuando la soledad es tu única compañía te vuelves justo lo que menos deseabas ser.
Cuando empiezas a temer de la persona en que te estas convirtiendo es hora de irse.
La parte mas difícil es juntar el valor para poder irte. El aceptar la derrota, el que ya no puedas hacer nada. Intentar irte con dignidad y salvarte a ti mismo.
Salvarte de lo que puedes llegar a ser si sigues ahí. Llega un momento en el que debes dejar de lado todo sentimentalismo y pensar en el bien personal. En el bien de los demás. En el ya no querer sentir mas dolor y ya no hacer sentir mal a los demás con tu patética existencia.
Nadie merece sufrir por otra persona, ni que le sean indiferente a su dolor. Y cuando la soledad es tu única compañía te vuelves justo lo que menos deseabas ser.
Cuando empiezas a temer de la persona en que te estas convirtiendo es hora de irse.
Hablemos de soledad
Sentada en cualquier mesa. Soy solo otra persona solitaria que deja enfriar un café mientras ve por la ventana sin ver nada en particular.
De vez en cuando recuerdo mi propia existencia y pido que cambien mi café por uno mas caliente.
Espero, sin esperar nada realmente.
Camino por las calles fingiendo tener un destino, así es como voy por la vida.
Ya no me queda nada mas que una rosa seca y cartas escritas a la carrera.
Y recuerdos. No uno lindo de despedida, que es lo que me temo. Simplemente te fuiste.
Y es que la vida sigue, no me esta esperando, no puedo quedarme siempre sentada enfriando cafés por toda la ciudad. Aquí es donde necesito ese empujón.
En mi mente ya no existe nada, solo tu.
Y necesito que te vayas de ahí también.
De vez en cuando recuerdo mi propia existencia y pido que cambien mi café por uno mas caliente.
Espero, sin esperar nada realmente.
Camino por las calles fingiendo tener un destino, así es como voy por la vida.
Ya no me queda nada mas que una rosa seca y cartas escritas a la carrera.
Y recuerdos. No uno lindo de despedida, que es lo que me temo. Simplemente te fuiste.
Y es que la vida sigue, no me esta esperando, no puedo quedarme siempre sentada enfriando cafés por toda la ciudad. Aquí es donde necesito ese empujón.
En mi mente ya no existe nada, solo tu.
Y necesito que te vayas de ahí también.
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